La mirada que traspasa mi piel y estremece mi corazón hasta la más profunda fibra de mi ser, los brazos que inundan mi temple de alegría pura, inexplicable, un segundo de simple y grata paz, que acaso no es un deseo cumplido.
Y cada vez que veo sus ojos, los míos se desorbitan y mi ensueño me captura en su deseo, locura, locura sin rumbo, locura...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario