jueves, 21 de enero de 2010

Qué dices amigo?

Qué dices? qué de infortunio parecen inundadas tus palabras; como lejanas, augurando la inquebrantable verdad negada, mil veces, millones tal vez. De que algún día te veré por última vez, y que escribo por que me llevan los dedos y no porque lo desee, escribo porque para eso he nacido, para escirbir, morir y ser olvidado.
Qué dices? que hay esperanza acaso? ya quisieras, ya quisiera yo, más que nadie que hubiese esperanza, más no la hay salvo en el estúpido atisvo de la ignorancia; de la fé.
Qué dices? Que algo debe hacerse? Tal vez, más para qué? Tú no lo sabes, yo no lo sé, pero ambos queremos creer que algo debo hacer de esta vida.
Qué dices? A quién se debe respetar? A nadie, a nada, soy nadie, soy nada. Me respeto...
Por qué lloras? Por qué? Si nadie te escucha, nadie... salvo una pila de cadáveres....

martes, 19 de enero de 2010

Playa

Veo un paisaje en mi mente, una playa inundada, ya desde inmemoriables ensueños, ya de quimeras del alma, que hacen correr un lágrima que aún no ha emergido, empuñado y contenido como una espada templada, como esperando, esperando la lucha que nunca vendrá. Una playa de agua mansa y tibia tras el atardecer de verano, ese viento que al rosar mi piel la desnuda de todo pudor, de toda cordura. Veo una playa de arena marcada por nuestras huellas, marcadas por nuestros pies, por nuestras piernas, por nuestras espaldas, y que como en una pincelada se continuan hacia el mar de aguas dulces, se continúan... Una playa saturada de locuras, de mis locuras, de tu piel, de mis deseos, de tus labios, de mis ensueños, de tus brazos.... Veo un playa, veo tus ojos...

Illa nata ego

Arms

La mirada que traspasa mi piel y estremece mi corazón hasta la más profunda fibra de mi ser, los brazos que inundan mi temple de alegría pura, inexplicable, un segundo de simple y grata paz, que acaso no es un deseo cumplido.
Y cada vez que veo sus ojos, los míos se desorbitan y mi ensueño me captura en su deseo, locura, locura sin rumbo, locura...

Escucho el silencio...

Escucho el silencio, y me siento libre, siento esa paz inquebrantable, recorro ese silencio en los intrincados paisajes de mi mente, y me regocijo en las posibilidades, en los placeres que me endulzan la existencia...
Escucho el silencio, y siento que nada puede detenerme, celebro cada instante, pues parece que el mundo se empeña en darme lo que necesito, lo que anhelo, y lo que disfruto de corazón...
Escucho el silencio, y pienso que esta aventura resulta realmente interesante...
Escucho ese silencio que cae tras el atardecer, mirando unos ojos de extraña paz, de adorable certeza, de fogosa pasión, de tierna sonrisa... ese silencio que me regala su ensueño... ¿acaso cosa más bella?...
Escucho el silencio de su duda, y que ella es sin duda más excitante, que cualquiera de las certezas...
Escucho ese silencio, y siento que quiero quedarme aquí para siempre...

Illa nata ego.

Escucho el silencio...

Escucho el silencio, y siento que quiero vomitar, porque estoy harto, harto de los mismos aromas, de los mismos días, de los mismos conceptos, de la soledad y de la compañía, y de ese silencio, simplemente me satura, destruye cada fibra de cordura y la vuelve una repulsiva arcada.
Escucho ese silencio, y siento que quiero escapar, escapar de esta realidad, de este orden, de esta estructura, ya siento que incluso, de alguna manera me ha contaminado con su hediondez, con ese silencio que acota mi mente, la encierra en un hoyo liliputiense de tedio insufrible, siento que me corre por las venas esa peste, este repugnante mar de nada... pero aún así, lo que más me enferma, es ese silencio, me pudre lentamente las entrañas hasta la más artera locura, me hunde en una incomodidad simplemente silenciosa...
Escucho el silencio, cansado, agotado, abrumado por un surrealismo que quema la carne, la deforma en un espectáculo de inescrupulosa malformación, la vuelve un cadáver, la vuelve formol, la vuelve una vil y morbosa cárcel de excremento...
Escucho el silencio, y siento que nada podrá sacarme de aquí...

Illa nata ego.

Just a strange right there

I see you, and you just stand right there, looking at me with that strange smile.
I wish you, and you just are right there, waiting with that strange look.
I feel you, and you just hide right there, hugging me with that strange strongness.
I talk to you, and you just listen right there, staring me with that strange silence.

Sólo verte

Al ver tus ojos,
Y en mi corazón un rayo,
Recorre mi mente,
Y me va enamorando.
Tus labios, tus ojos,
Suaves y tibios,
Rojos, castaños,
Dulces y lindos.
Me elevan,
Por infinitos cielos,
De miradas fugaces,
De perfectos momentos.
Me llenan el alma,
Mi corazón late,
Al mirar tus ojos,
Y tratar de enamorarte.
Sólo verte me alcanza,
Mirarte me basta,
Para no morirme de pena,
Para saciar mi alma.
Lo dejaría todo,
Y lo que no puedo dar,
Por poder mirarte,
Sólo una vez más.
Tal vez es sólo ilusión,
Pero ha de ser la más linda,
Esa boca que tenés,
Es toda mía.
Esa imagen de tu rostro,
Me hace estremecer,
Pues siempre deseo,
Volverla a ver.
Aunque el mundo no me quiera,
Aunque todo salga mal,
Una de tus sonrisas,
Me puede salvar.
Y si mi corazón se parte de tristeza,
O si la muerte me viene a buscar,
Sólo verte me da alegría,
Sólo mirarte ha de alcanzar.
Para callar esta locura,
Para calmar mi delirio,
Para avivar la esperanza,
Para sentirme vivo.
Cuando me miras a los ojos,
Tu mirada se funde con la mía,
Como el sol de verano,
En la mar tranquila.
Al verte, sentir,
Que todo es perfecto,
Que toda mi vida,
Esperé ese momento.
Es verte el mayor regalo,
Que de dios he recibido,
Y que sólo ese motivo,
A mi vida da sentido.
Verte y saber al fin,
Que la muerte no tiene poder,
Frente a la falta de tus ojos,
Frente al no poderte ver.
Y al imaginarte,
Y al soñarte,
Encerrado en mi mente,
Sólo espero mirarte.
Tu cara en la noche,
Tu boca sonriente,
Manantial fértil,
De mis locuras hirientes.
Al ver tu cuerpo sentir,
El placer de recorrerte,
De acariciarte la piel,
Sin siquiera rozarte.
Son tus ojos tan bellos,
La luz de mi incierto camino,
La esperanza de mi alma,
Son mi credo y mi destino.
Ese dulce veneno,
Que me embriaga sin remedio,
Me ha llevado a otro mundo,
Y de él no he vuelto.
Quítame ser libre,
No me importan las torturas,
Pero no me quites tu risa,
No me saques tu hermosura.
Mírame…
Con esos zafiros,
Déjame librarme,
De este cruel frío.
Déjame ser prisionero,
Déjame quererte,
Déjame atrapado,
Con sólo verte.

Lost

Perdido en este mar de sentidos, que inunda mi temple y mi ser entero, se pierde como la gota de lluvia en mar adentro, y se vuelve tristeza amarga que se siente en el paladar, como sed taciturna a medio saciar. Perdido… como el ladrido vago y sin sentido del perro callejero, que surge de sus entrañas malogradas, hacia el vacio silencio. Tormenta sombreada, que imitas con estrépito todo el haber de mi alma… ¿quién no está perdido? Perdido entre reglas y manuscritos, entre palabras y sensaciones, entre grandezas y miradas, entre teoremas que llegan a cada fibra de este ente que aquí pasa por la vida, y que no es más que elementos químicos ordenados admirablemente, pero que finalmente sucumbirán a la eternidad, finalmente formaran parte de la lluvia, y caeré en silencio insondable, y seré todo lo que siempre fui, seré nada…

Illa nata ego

Besos

Fantasías hechas realidad...
Tanta realidad que parece sueño cuando la tarde me descubre despertando, y pensando en todas las sensaciones que llenaron mi temple y me libertaron de esta monotonía a la que me he acostumbrado...
Besos...
Sólo diré que nada más me faltó esa noche, que lo único necesario eran sus besos...
No diré nada más...
Pues las miradas dicen más que las palabras...
Illa nata ego

No sirven los poemas


(Los poemas son pedazos de alma...)
No te sirven los poemas,
Para convencerte,
Son sólo palabras,
De un tipo demente.

Y es que si no te sirven los poemas,
Que repican en mi mente,
No sé que te diría,
Si ya no me crees.

No te sirven los poemas,
Que me queman la sangre,
No sé como te miraría,
Si me desnudas al mirarme.

Y si no te sirven los poemas,
Que tienen vida propia,
No sé como viviría,
Si no vivo nuestra historia.

No te sirven mis poemas,
Que ya son un vicio,
No sé como moriría,
Si no es por no estar contigo.

No sirven los poemas,
No sirven las artes,
No sé más tierno desafio,
Que intentar enamorarte.

No sirven mis poemas,
Sobre una estrella fugaz,
No sé más bella analogía,
A volverte a besar.

No sirven, poemas,
Que lastiman mi temple,
No sé como me alegraría,
Si no es por volver a verte.

¡No sirven!
Gritas, llorando,
No sé como pagaría,
Por haberte lastimado.

Aunque envicien mi sangre,
Aunque vivan en mi mente,
Aunque hablen de estrellas,
Aunque mueran por tenerte.

Sé que no te sirven,
Son sólo poemas,
No sé que más te regalaría,
Si no es, mi alma entera.


Illa nata ego

Cuando te haya olvidado

(Accedo a que citen cualquier parte de mi blog siempre que especifiquen el autor, es decir "nihil", gracias, aquí les dejo un poema que escribí, espero que les guste)

Hoy me he quedado en casa,
Sólo estaba el silencio,
Sólo estaba tu rostro,
En inmaculado pensamiento.

Hoy me he quedado sin verte,
Sin verte para no sentirme triste,
Hoy me he quedado en casa,
Para que no puedas herirme.

Hoy no he ido al baile,
Para tratar de olvidarte,
Hoy no te veré,
Para poder recordarte.

Pues cuando te haya olvidado,
El mundo perderá su alegría,
Todo a mi alrededor,
Todo quedará sin vida.

Cuando te haya olvidado,
No me importará la muerte,
Me encerraré en mi llanto,
A ahogarme, a perderme.

Escarcha de tus besos,
Regocijarán mi hambre,
Moribundo en la cama,
Entre lágrimas de sangre.

Comeré del aire taciturno,
La esperanza de mi muerte,
¿Para qué vivir?
Si no puedo tenerte.

Envolveré las sábanas calientes,
Cual tus piernas en mi mente,
Sonreiré al silencio,
Pues hoy no fui a verte.

Pues aquí en mi corazón,
Allí es donde te amo,
Y hasta el último suspiro,
Quedará tu amor, grabado.

Y es que te extraño tanto,
Y tu abrazo me mata despacio,
Nada quedará en el mundo,
Cuando te haya olvidado.

No hay día alguno,
Que no recuerde tu abrazo,
No hay día que no desee,
Gritarte cuanto te he amado.

Me quedaré perdido,
Perdido sin tus labios,
Me quedaré vacío,
Cuando te haya olvidado...

Illa nata ego

Mira la noche

Mira la noche, la luna espera tus ojos, cual dos estrellas más, tan necesarias para completar el inmaculado cielo, noche... cuantas noches han pasado desde aquella, cuando vi en ti más de mil deseos cumplidos, todos... todos ellos en un instante. Mira la noche, que yo también la miro, y parece que todas pasan sordamente, reuyen al paso del tiempo y paralizan toda esperanza de un alba nueva, porque alba para mi no existe, si no está en el reflejo de tus ojos, a veces me pregunto... si en aquel momento en el que me quedo yo sólo, sólo mi alma y la luna, si tu sientes ese yugo de mi susurro, y te dejas protejer por mi abrazo, a veces me pregunto... si estás pensando en mi, a veces me pregunto... si podré algún día, volver a ser feliz. Mira la noche por última vez, pues es sólo asi como podrás verme, pues alejados mil kilometros, ella nos une... fría... cálida... No me mires a mi, pues ya no verás al que te ama, no me mires a la cara que no quiero perecer, sólo mira la noche, pues allí estoy más presente, allí puedo morir cerca de tus labios, allí te puedo abrazar para siempre... Illa nata ego